Tú imaginate,
de repente te conviertes, se te convierte
tu cuerpo, tu ser, tus sentidos en
una lente grande, un ojo inmenso, ojo-cámara gigantesco
flotando unos metros por encima del suelo en el aire, sube y baja en ritmo del aire madrugador, intenta perder los sentimientos en el camino
de repente: en un desierto de autopistas, entre cemento, grises, grúas, viva el progreso!, la urbanización!, alli dentro:
una isla, un hueco!
que no consuela, que no da casa a sus muertos, ¡no!, forma parte de la muerte:
bloques de viviendas en miniatura, grises, uno por encima y al lado de otro,
¡cajones prácticos!
sin paz eterna – entonces, no la hay en este mundo -
sin sitio para ritos, consuelos,
sin lugar de luto tranquilizador, suave y pesado, bálsamo del alma.
Eficaces somos: para que la Paz?
SMMMMM, “¡más alto!” sube el elevador, RAAAACH! la lápida, abierta, se tira del cajón, parece un ataúd, no! falta de dignidad. Me ahogo, ¡no, quieta!, eres cámara, observa, quieta, no sientas - madera corrompida, sombría, puesta a remojo en la fugacidad eterna. Se desmenuza entre manos de guantes, color goma-amarillo, olor de limpieza inmiscuyéndose en la mortalidad, ROOMM ...tú, cámara, baja la mirada!, no puedes con ello, bájala!: se arrebata la tapadera. telas verdosas, fondos oscuros cómo puede quedar lo amado tan – el viejo al lado tiene cara de niño sorprendido.
El Alma se ha desprendido (eso espero desde luego), despedido de
lo terrenal que ha quedado sin alas, sin ligereza. restado, solo, expuesto
a la frialdad, la descomposición – las manos, amedrentadas, perplejas
ante lo sucedido, cruzadas con cuidado cristiano en su momento, ahora aferradas alámbricamente una a otra, juntas y solas, aferradas a La Vida, después a La Muerte, y ahora – se agarrarán a las Llamas?